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El papel de los ecosistemas regenerativos en la moda sostenible


Las fibras naturales, como el algodón o la lana, son una parte fundamental de la industria de la moda. Se necesitan para producir varios tipos de ropa, como camisas, jeans, chaquetas y otras prendas.


La mayoría del algodón producido hoy utiliza pesticidas químicas y fertilizantes para aumentar su rendimiento. Debido al mal uso de aquellos químicos, se ha podido ver una degradación del suelo y un efecto negativo en su capacidad para el secuestro de carbono (Farra, 2020; Meena, et al., 2020). Por otro lado, la producción de lana se ha vinculado con el exceso de energía, agua y uso de la tierra, además de la emisión de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono y metano, a la atmósfera (Wiedemann, et al., 2013). Normalmente sucede en un sistema tradicional de pastoreo o un sistema continuo de pastoreo donde el ganado, como la oveja y llama, pasta en un área en particular donde tiene acceso, sin dejar espacio para su revitalización a través del elemento clave de descanso periódico de la defoliación para las plantas (Teague, et al., 2013).


Sin embargo, esas fibras pueden ser producidas de manera sostenible y pueden tener un impacto positivo al medio ambiente a través de prácticas regenerativas. “Las prácticas regenerativas son un método de cultivo sostenible donde la agricultura repone y fortalece la planta, el suelo y la naturaleza circundante” (Farra, 2020). En la producción de las fibras de planta, como el algodón, las prácticas regenerativas utilizan técnicas como la rotación de cultivo para el ciclo de los nutrientes, y cultivos de cobertura para controlar la erosión del suelo, la fertilidad del suelo, la calidad del suelo, el agua, las malas hierbas, las plagas, las enfermedades, la biodiversidad y la fauna silvestre en una agroecosistema (Ferrigno, et al., 2008; Snapp, et al., 2005). También utilizan los residuos vegetales y animales para dar nutrientes al suelo y herramientas para manejar plagas a través de crear trampas y suministrar elementos para controlar plagas (Ferrigno, et al., 2008).





Asimismo, las fibras de origen animal, como la lana, pueden ser producidas de manera sostenible y con un impacto positivo para el medio ambiente. Al convertir de un sistema tradicional de pastoreo a uno de pastoreo inteligente, como el sistema de pastoreo “multiprado adaptativo” (Adaptive Multi-Paddock - AMP), se puede optimizar el crecimiento de forraje y la recuperación del suelo (Stanley, et al., 2018). Con un sistema de pastoreo AMP, el ganadero pasta en un área en particular (el prado) antes de cambiar a la próxima, y aquella área pastoreada se deja a recuperar. Así las plantas mantienen la capacidad para la fotosíntesis y el estiércol del ganado proporciona nutrientes al suelo. El sistema asegura una fotosíntesis eficiente de las plantas, la cual causa la interceptación y retención de la precipitación en el suelo, además de un ciclo de nutrientes óptimo y el fomento de alta biodiversidad del ecosistema con mezclas más complejas de especies de plantas deseables (Teague, et al., 2013).



Source: phys.org


Adoptando prácticas agrícolas regenerativas, la industria de la moda podría ser más sostenible. Las fibras naturales producidas pueden tener efectos positivos al medio ambiente. Las prácticas regenerativas también muestran un gran potencial en la lucha contra el cambio climático por secuestrar el dióxido de carbono atmosférico, aumentar la materia orgánica del suelo con residuo animal y vegetal, y ayudar la fotosíntesis eficiente en las plantas (Stockmann, et al., 2013).


Referencias:


Farra, E. (2020, June 11). Regenerative Agriculture Can Change the Fashion Industry—And the World. But What Is It? Disponible en: https://www.vogue.com/article/regenerative-agriculture-sustainable-fashion-christy-dawn-fibershed

Ferrigno, S.; & Lizarraga, A. (2008). Components of a sustainable cotton production system: perspectives from the organic cotton experience. 67th Plenary Meeting. Ouagadougou: International Cotton Advisory Committee.

Meena, R.; Kumar, S.; Datta, R.; Lal, R.; Vijayakumar, V.; Brtnicky, M.; &. Pathan, S. (2020). Impact of agrochemicals on soil microbiota and management: A review. Land, 34.

Snapp, S.; Swinton, S.; Labarta, R.; Mutch, D.; Black, J.; Leep, R.; & O'neil, K. (2005). Evaluating cover crops for benefits, costs and performance within cropping system niches. Agronomy journal, pp. 322-332.

Stanley, P.; Rowntree, J.; Beede, D.; DeLonge, M.; & Hamm, M. (2018). Impacts of soil carbon sequestration on life cycle greenhouse gas emissions in Midwestern USA beef finishing systems. Agricultural Systems, pp. 249-258.

Stockmann, U. A.; Crawford, J.; Field, D.; Henakaarchchi, N.; Jenkins, M.; Minasny, B.; & Wheeler, I. (2013). The knowns, known unknowns and unknowns of sequestration of soil organic carbon. Agriculture, Ecosystems & Environment, pp. 80-99.

Teague, R.; Provenza, F.; Kreuter, U.; Steffens, T.; & Barnes, M. (2013). Multi-paddock grazing on rangelands: why the perceptual dichotomy between research results and rancher experience? Journal of Environmental management, pp. 699-717.

Wiedemann, S.; Yan, M.; Henry, B.; & Murphy, C. (2016). Resource use and greenhouse gas emissions from three wool production regions in Australia. Journal of Cleaner Production, pp. 121-132.











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